
Hay momentos para tomar decisiones, caminos que seguir.
El campamento de Iglesia fue un punto de inflexión para esta iglesia, un cruce de caminos.
Por un lado dejábamos atrás una etapa dura, con muchos puntos sin resolver, sin hablar.
Pero estaba en la mano de cada miembro decidir sobre el futuro.
El pasado si de algo sirve es para aprender, y quizás tener más madurez para afrontar los nuevos retos, para que cuando lleguen los problemas, que siempre llegan, se hablen con amor, con comprensión, y se llegue a acuerdos.
Ese fue el compromiso que de forma unánime se tuvo, recalcular la ruta.
A veces nuestro GPS interno no funciona, pero de pronto se abre el cielo, y el camino se retoma.
